La idea de incorporar flores a la ceremonia se desarrolló
porque representaban la fertilidad, la purificación,
una nueva vida y al amor eterno.
Tradicionalmente, los ramos eran una mezcla de flores y
hierbas. Era muy popular poner eneldo porque se creía
que alentaba el deseo y acabada la ceremonia, los novios
lo comían con ese propósito.
También se pensaba que las hierbas aromáticas
y las especies alejaban los malos espíritus, la mala
suerte y la enfermedad. El ajo y la cebolleta también
eran populares por la misma razón. Esta tradición
se extendió en tiempos romanos, en la que la novia
y el novio llevaban guirnaldas de flores significando una
nueva vida y la esperanza de la fertilidad. El ramo en particular
representaba a la mujer en flor.
Originalmente en España se hacían los ramos
de novia con las flores del naranjo, porque daba flores
y frutos al mismo tiempo. La flor del naranjo es la flor
universal de la novia.
En la época victoriana, las flores tomaron un significado
añadido porque los amantes se enviaban mensajes entre
ellos utilizando diferentes flores, teniendo cada flor su
propio significado. Estas asociaciones pronto fueron adoptadas
para el ramo de la novia y aún se tienen en cuenta.