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La ceremonia de la petición de mano os sonará
a algunos a la época de la Edad Media en la que el
futuro esposo y el padre de la novia discutían sobre
cuántas tierras o cuantas vacas se aportarían
al matrimonio.
Pero lo cierto es que actualmente es la ocasión perfecta
para que vuestros padres se conozcan antes del día
D y sepan a quién tienen que saludar como futuros consuegros
y no se equivoquen con el tío de América que
tiene toda la pinta de ser el padre del novio.
Sabemos que, a no ser que los padres de ambos se conozcan
de toda la vida o que vosotros llevéis tantos años
de novios que ya haya dado tiempo para que todo el mundo se
conozca, se trata de una situación tensa.
Lo mejor es afrontarla con diplomacia y el mejor sentido
del humor para que no parezca que haya pasado un ángel
y todos se queden callados sin saber qué decir.
Una buena manera de romper el hielo suele ser que vosotros
contéis, ¡de manera divertida, claro!, cómo
y cuándo decidisteis casaros. Si él se puso
de rodillas en medio de un restaurante o te pidió en
matrimonio por medio de una valla publicitaria.
Hombre, no es lo normal, pero si tenéis una anécdota
de ese tipo seguro que las carcajadas ayudarán a distender
el ambiente.
Pero, tranquilos y armaos de paciencia porque es la típica
reunión en donde saldrán a relucir vuestros
más tiernos secretos de la infancia.
Las madres aprovechan para subir en un pedestal a sus hijos,
colmarles de virtudes y ponerles un halo de santidad, pero
a medida que la fiesta transcurre y todos se animan, gracias
a unas oportunas copas de cava, comienzan a aparecer esos
detalles tan divertidos.
Buenos ejemplos de estas conversaciones son el tiempo tan
espantoso que os costó el quitaros los pañales,
ese osito con el que habéis dormido hasta el día
anterior o la manía de meteros en la boca hasta las
cosas más inverosímiles.
En fin, detalles de vuestra vida que hasta ese momento habíais
ocultado celosamente a vuestra pareja y que a buen seguro
esa noche verán la luz.
Aunque lo tradicional es que la fiesta se realice en casa
de la novia con una cena íntima a la que asisten, además
de los padres, los hermanos y abuelos, siempre podéis
cenar en el reservado de un restaurante si lo que os apetece
que os lo den todo hecho.
En ambos casos, le aconsejamos al novio y a los amigos más
íntimos que echen un vistazo a nuestra sección
de arreglos florales preparada por Búcaro para mandar
un bonito ramo de flores a la casa de la novia.
¡Ah! Y no te olvides de tu futura suegra y envíale
también un detalle para que siga pensando que eres
el mejor marido que su hija podría desear(¡ya
tendrá tiempo de descubrir tus defectos!)
En cuanto a la indumentaria, tenéis que saber, sobre
todo en el caso de los chicos, que aunque estéis hartos
de ir a la oficina con traje y corbata vuestros padres esperan
que la petición sea un acto formal, a no ser que formen
parte de los supervivientes de los hippies de los 60.
Haced un esfuerzo y arreglaos para la ocasión, que
ya habrá tiempo durante la noche de intercambiarse
las corbatas con tu futuro suegro o a dejar olvidada la chaqueta
en alguna silla cuando queráis demostrar vuestras cualidades
a lo Fred Astair y Ginger Rogers tras la cena.
Y llegamos a la parte que todos estabais esperando: los regalos.
Aunque en la actualidad la elección es más amplia,
suele ser el anillo o pulsera para ella y el reloj para él
lo más recurrente.
En este sentido, y ya que va a ser uno de los regalos que
guardéis con más cariño, debéis
tener una idea, más o menos aproximada de vuestros
gustos respectivos.
Si el novio no quiere el típico reloj de oro de toda
la vida porque es un enamorado de los deportivos de acero
con un millar de esferas y funciones que jamás va a
saber utilizar, dale ese capricho.
Pero no sirve cualquiera, seguro que él tiene algún
modelo en mente, que no te dirá, y que su mejor amigo
conoce. Así que pregúntale discretamente cuál
cree que será el indicado y acertarás seguro.
En cuanto a la novia, seguro que se ha pasado horas frente
a un escaparate mirando anillos de compromiso con su madre
o sus amigas así que no temas, ellas serán tus
aliadas en este tema.
Además, seguro que te pueden conseguir algún
anillo que utilice poco para que aciertes en la medida del
dedo y no te quedes con cara de pasmo cuando tu novia haga
verdaderos esfuerzos por metérselo en el meñique
o sea tan grande que necesite dos dedos para llenarlo.
Ten en cuenta que aunque una boda conlleve muchos gastos,
el anillo es uno de los imprescindibles. ¡No escatimes
ni un duro de tus ahorros y sorpréndela con el anillo
de su vida! Su alegría compensará tu esfuerzo.
Fuente: www.bodaclick.com
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